Justicia de paz comunal: desafíos y oportunidades

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Por: Jesús González.

La justicia de paz comunal representa una iniciativa innovadora y necesaria para acercar la justicia a las comunidades, promoviendo la resolución de conflictos de manera pacífica y participativa. Los jueces y juezas de paz comunal, electos el pasado 15 de diciembre de 2024, enfrentan una serie de desafíos que, de ser superados, podrían consolidarla como un pilar fundamental en el sistema judicial venezolano.

Uno de los principales desafíos es la falta de recursos y capacitación. Los jueces de paz comunal, provienen de las mismas comunidades que deben servir, lo cual es una ventaja en términos de conocimiento del contexto local, pero también implica una necesidad urgente de formación en aspectos legales sobre la materia y de mediación. Sin una capacitación adecuada, estos jueces podrían enfrentar dificultades para manejar casos complejos y garantizar un proceso justo y equitativo.

Este aspecto está previsto y, de acuerdo con declaraciones de Tania D’Amelio, presidenta de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), los jueces y juezas de paz electos tendrán acompañamiento durante su gestión, recibirán una formación y ejercerán sus funciones en las comunidades por un periodo de tres años.

Otro reto significativo es la resistencia al cambio. La implementación de la justicia de paz comunal requiere un cambio de mentalidad tanto en la población como en las instituciones tradicionales de justicia. Es fundamental que se promueva una cultura de paz y diálogo, donde la comunidad vea a los jueces de paz como figuras legítimas y confiables para la resolución de conflictos. Esto implica campañas de sensibilización y educación que destaquen los beneficios de este modelo de justicia.

La independencia y autonomía de los jueces de paz comunal es otro aspecto fundamental. Para que esta iniciativa sea exitosa, es necesario que los jueces puedan actuar sin presiones externas, ya sean políticas, económicas o sociales. La transparencia en el proceso de elección y la garantía de un marco legal que proteja su independencia son esenciales para construir la confianza de la comunidad en este sistema.

Además, la coordinación con otros actores del sistema judicial es vital. Los jueces de paz comunal deben trabajar en estrecha colaboración con las autoridades judiciales y policiales para asegurar que sus decisiones sean respetadas y ejecutadas. Esta coordinación también puede facilitar el acceso a recursos y apoyo técnico, fortaleciendo la capacidad de los jueces de paz para cumplir con sus responsabilidades.

Finalmente, la sostenibilidad del modelo es un desafío a largo plazo. Es necesario asegurar que la justicia de paz comunal cuente con el financiamiento y el apoyo institucional necesarios para su continuidad. Esto incluye la creación de mecanismos de evaluación y monitoreo que permitan medir el impacto de esta iniciativa y realizar ajustes según sea necesario.

En conclusión, la justicia de paz comunal tiene el potencial de transformar la manera en que se resuelven los conflictos a nivel comunitario, promoviendo una cultura de paz y participación ciudadana. Sin embargo, para que esta iniciativa sea exitosa, es fundamental abordar los desafíos mencionados, garantizando la capacitación, independencia y coordinación de los jueces de paz comunal, así como la sostenibilidad del modelo a largo plazo. Solo así se podrá consolidar un sistema de justicia verdaderamente accesible y efectivo para todos los venezolanos.

* Juez de paz electo por la comuna “Chávez Por Siempre Viva”, parroquia Agua Salada de Angostura del Orinoco.

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