Carlos Quintana: El médico que transformó la resiliencia en excelencia pediátrica para Bolívar
A diez años de su primer título, el hoy especialista Carlos Raúl Quintana López consolida una trayectoria marcada por la excelencia académica en la UDO y un compromiso humano que lo ha convertido en referencia dentro del Hospital Ruiz y Páez.
Especial | Redacción
El 16 de abril de 2026 no fue un día más en el calendario de la salud pública regional. En un acto que reunió a 629 graduandos en el núcleo de la Universidad de Oriente (UDO) en Puerto La Cruz, el nombre de Carlos Raúl Quintana López volvió a resonar con el peso de la constancia. Tras años de servicio en las salas del Hospital Universitario Ruiz y Páez, Quintana recibió formalmente su título de especialista en pediatría.
Sin embargo, el camino del hombre que hoy muchos conocen en los pasillos hospitalarios como el «Dr. Carlitos», comenzó lejos de las tierras del estado Bolívar, bajo el ruido de la tragedia y el desplazamiento.
Del litoral central a las tierras del Guri
Nacido el 9 de octubre de 1991 en la parroquia Macuto del estado La Guaira, su vida dio un giro radical en diciembre de 1999. La vaguada que azotó al litoral central obligó a su familia a movilizarse hacia el sur del país. Fue en Guri donde el joven Quintana echó raíces, cursando su educación primaria y culminando el bachillerato en la U. E. A. Francisco José Duarte con promedios que ya vaticinaban su futuro profesional.
A los 17 años, se trasladó a Ciudad Bolívar para ingresar a la Escuela de Ciencias de la Salud de «La Casa Más Alta». Su paso por el pregrado fue histórico: el 16 de abril de 2016 egresó como médico cirujano con la mención honorífica Cum Laude, logrando el mejor promedio entre todos los núcleos de la UDO a nivel nacional.

Forjado en el servicio público
Tras cumplir con el Artículo 8 de la Ley de Ejercicio de la Medicina en el IVSS, el médico se incorporó a las filas del Complejo Universitario Ruiz y Páez. Allí, durante los últimos tres años, enfrentó el rigor del posgrado en pediatría.
Incluso en el tramo final de su especialización, marcado por el sensible fallecimiento de su padre, Quintana mantuvo intacta la calidad académica y la mística de trabajo. Quienes transitan el área de atención infantil del nosocomio bolivarense coinciden en destacar su ética y su don de servicio, elementos que lo han hecho ganar el respeto de sus colegas y el afecto de los pacientes.
Con este nuevo peldaño profesional, el estado Bolívar suma a sus filas a un especialista cuya historia personal —desde la supervivencia en la vaguada hasta la cumbre académica— es reflejo de la tenacidad que define a la juventud formada en las aulas de la Universidad de Oriente. VN/TG.

