OPINIÓN | OÍDO AL TAMBOR
Por: Luis Maurera Mogollón
La parálisis de la Red Primaria de Información (RPI – SP3): Un golpe al pueblo de Ciudad Bolívar
La paralización, hasta la fecha, de los radios de la Red Primaria de Información (RPI – SP3) en las barriadas de Ciudad Bolívar ha causado conmoción, rabia y tristeza. Este escenario es responsabilidad de inescrupulosos saboteadores que, en lugar de sumar tranquilidad y seguridad para el colectivo, restan de la manera más impune, priorizando intereses personales por encima de las mayorías más vulnerables.
Resulta incomprensible que un equipo de hombres y mujeres, reunidos para prestar apoyo ad honorem en materia de seguridad ciudadana y emergencias, no cuente con el respaldo necesario. Es alarmante que las autoridades gubernamentales competentes, a estas alturas, no hayan facilitado las herramientas y el impulso —el power— que esta red requiere para continuar con su labor eficiente en pro de la salud y el bienestar del Poder Popular.
Los radios de la RPI venían cumpliendo un papel fundamental como medio de acceso a la información, permitiendo la toma de decisiones críticas y garantizando el derecho a la libertad de expresión. Su función social era vital, especialmente en contextos de aislamiento geográfico donde la difusión de noticias de urgencia marca la diferencia entre la vida y la muerte.
Esta labor, más que reconocida, debe ser admirada. Perder un servicio así en tiempos donde la ciudadanía más lo necesita es un síntoma de falta de visión y madurez institucional. La ausencia de apoyo real muchas veces se origina en la envidia, el resentimiento o en perspectivas egocéntricas que interpretan las habilidades ajenas como una amenaza en lugar de una inspiración. Admirar requiere la altura de reconocer la valía de un servicio gratuito como el que prestó la RPI hasta el pasado 2 de febrero de 2026.
Platinos y Zafiros: Unidad o descomposición
Unidad, unidad, unidad. La ausencia de cohesión personal y social nos expone a una situación de descomposición progresiva. Debemos apoyarnos mutuamente para enfrentar los desafíos actuales. De lo contrario, existe la posibilidad real de que no solo desaparezcan los radios de la RPI, sino también sus grupos de apoyo en plataformas digitales. De suceder esto, «a llorar al valle»; el que entendió, entendió.
En resumen, envío mi agradecimiento y felicitaciones a todos los «Platinos» y «Zafiros» que aún se mantienen leales a esta noble y necesaria causa.
Hasta el próximo…
