Opinión y formación ciudadana

Por: Luis Maurera Mogollón
Las opiniones públicas se basan en las premisas, sin estás se convierten en unas creencias sin razonamiento y por ende indiscutibles. Muchos hablan y escriben sin premisas mayormente por falta de formación ciudadana porque quieren, visto que todos los venezolanos (as), sabemos que contamos con una Constitución Nacional con leyes democráticas que permiten la superación personal en sentido general y por ende, participar en política civilizadamente y con conocimientos de causas.
Para el despertar de algunos, hoy trazo uno de los tantos ejemplos que existen y que de una u otra manera, tienen relación con lo anteriormente escrito: En una oportunidad, en una brevísima introducción a la democracia, el politólogo, académico y escritor Británico Bernard Crick ( uno de los autores que me gusta leer ), recuerda que en constituciones democráticas o en los escritos por el considerado precursor de la sociología clásica Alexis De Tocqueville o en los de uno de los máximos exponentes del positivismo inglés John Stuart Mil, se asienta que «todos pueden participar si les interesa (e interesarles debería), Pero deben entonces respetar mutuamente los iguales derechos de sus conciudadanos dentro de un orden legal que define, protege y limita esos derechos».
Una persona es propiamente una persona «…cuando puede ser ciudadano y toma parte en la vida pública, Pero sigue siendo verdad que todavía es considerado menos si él o ella no tiene espíritu público, no se preocupa ni toma parte en todos los empujones del interés propio, los intereses de grupo y las ideas que constituyen la política y la sociedad». El mismo Crick pensaba que la política son las acciones públicas de los hombres libres y la libertad el ámbito de vida personal frente a intromisión de la acción pública. O para resumirlo, es la «ética hecha en público».
Ciudadanía y política no son ideas contrapuestas, especie de agua y aceite en la vida social, como si del bien o el mal se tratara. Esa versión es interesada y cuando desinteresada la sostienen caídos de la mata. En realidad es todo lo contrario. Ciudadanía es participación que puede expresarse en la opinión, la organización para influir, el voto o la aspiración legítima a cargos de representación o de gobierno.
Ciudadanía es la responsabilidad de quien forma parte de la sociedad y está consciente de ello. En sus ensayos sobre la Ciudadanía, Crick cita al profesor Margraves; «los ciudadanos activos son tan políticos como son morales; la sensibilidad moral deriva en parte del entendimiento político; la apatía política engendra apatía moral. «En la idea de reforzar su insistencia en introducir la enseñanza de ciudadanía en las escuelas, hasta lograr su inclusión en el currículum nacional.
Si antes ese reclamo insistente era válido en nuestro País ¿Porque ahora no lo es? La ciudadanía se aprende. En la vida claro, en el hogar familiar, en las primeras clases de estudios y al cruzar las puertas hacia afuera en el vecindario, la ciudad y el País. Si es así ¿Porque no volverlas a enseñar con más devoción en los hogares, en las escuelas, liceos y universidades?
Muchos venezolanos tuvimos la dicha de aprender esas enseñanzas en los hogares familiares, de los primeros libros en las escuelas (mi primer libro de primaria fue el Libro Mantilla), hasta de los libros de séptimo u primer año de bachillerato, con Formación Social Moral y Cívica.
¿Porque se dejó de hacer esas enseñanzas? Ahora entiendo que hay una materia denominada GHC, ensamblaje de geografía, historia y ciudadanía, pero me temo que al final no se enseña mucho de ninguna de las tres en ninguna parte.
Bien nos haría como sociedad que los venezolanos, civiles, militares y policiales, desde el más modesto hasta nuestros gobernantes y aspirantes a serlo aprendan a ser ciudadanos. Y los que creen que esa es «materia vista», no les vendría mal repasarla. En síntesis, el que aprendió, aprendió. Y el que no, es su problema… He dicho. Hasta el próximo.
