La FAO y el Programa Mundial de Alimentos solicitan financiamiento preventivo para mitigar el impacto climático. En Venezuela y la región suramericana, los expertos alertan sobre sequías prolongadas que ponen en riesgo la producción agrícola durante el ciclo 2026-2027.

Especial | Redacción
Un fenómeno de El Niño de gran intensidad amenaza los medios de vida y la agricultura de millones de personas en el mundo hasta 2027. Ante esta emergencia, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) lanzaron un llamado conjunto para recaudar 202 millones de dólares y financiar acciones anticipadas que eviten una crisis humanitaria mayor.
Para América Latina y el Caribe, el plan de respuesta requiere 33 millones de dólares orientados a proteger a 1,1 millones de personas. En Venezuela y países vecinos como Colombia, los modelos climáticos advierten sobre la inminencia de déficits de precipitaciones y periodos secos extendidos. Estas condiciones merman la producción de cultivos básicos, afectan al ganado e impactan negativamente la disponibilidad de agua.
El documento oficial subraya la necesidad de ejecutar medidas preventivas en territorio venezolano antes de que inicien las fases críticas de siembra. El cronograma de las agencias establece una ventana de acción prioritaria entre julio y diciembre de 2026. La estrategia operativa incluye entregar transferencias de efectivo, distribuir semillas resistentes a la sequía, instalar sistemas de captación de agua y resguardar los equipos pesqueros locales.
A escala global, la iniciativa abarca 22 naciones vulnerables en tres continentes. Los especialistas afirman que intervenir tempranamente resulta vital frente a la actual reducción de los presupuestos internacionales de ayuda. Las estadísticas del reporte demuestran la eficacia de este enfoque preventivo: cada dólar invertido en acciones anticipadas evita hasta siete dólares en futuras pérdidas humanitarias.
